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No te Apegues


Que No Te Posean A Ti


Hermosos Como Un Bebé



El cuerpo es la manifestación del yo.
La mente crea su propio cuerpo.
Por eso, cuando cambia la mente,
también cambia el cuerpo.

Cada pensamiento produce una modificación en tu rostro.
Todo tu metabolismo es afectado por tus pensamientos.
Si te disgustas, fluye la bilis y tu rostro se sonroja.

De ahí que no se necesite observar a alguien en acción
para saber qué hace.

En el momento en que uno ve a alguien perverso puede decir:
“Ese tipo es perverso”.

Sus ideas malignas son expresadas a través de su cuerpo.
De la misma manera, los pensamientos inocentes,
hermosos, sin egoísmo, hacen que el rostro
luzca tan puro como el de un bebé.

Todos nacemos con ese rostro hermoso.
Recuperémoslo negándonos a obedecer al yo egoísta.

Maestros, Gurues y Hombres de Negocios

Una sola persona no puede ser gurú de todos.

El gurú verdadero no anda en busca de más discípulos.
Si te encuentras con un maestro
que desea más y más alumnos,
sencillamente piensa que él está haciendo negocio.

Primero debería ocuparse de beneficiar a sus discípulos
y de ninguna manera obligarlos.
Si un maestro te dice:
“te has convertido en mi discípulo.
Si acudes a alguien más te maldeciré",
échalo de tu casa.
No es gurú sino hombre de negocios.

Por el contrario, el gurú,
debe darte plena libertad;
cuando considere que algo está equivocado en tu vida
te lo dirá con toda gentileza.

Pero si el alumno ha perdido la fe en él,
corresponde que se haga a un lado
y alegremente deje que el discípulo se aleje.


Tu no debes sentirte atrapado ni comprometido,
aún cuando te hayas “rendido” a un maestro,
no eres su esclavo.

El discípulo es un buen amigo, un hijo, un paciente.
En el momento en que ya no disfrutas,
o no digieres los alimentos que se te ofrecen,
debes ir a comer a otro lugar.

Si no estás totalmente convencido,
quizás te convenga quedarte por más tiempo,
pero no por años o meses.

No necesitas someterte a una dieta insípida
por un lapso prolongado para descubrir al fin
que el plato no es un manjar.


Incluso si encuentras al maestro adecuado para ti,
deberías ser capaz de distinguir al verdadero gurú.


Recuerda,
no se trata de lo exterior,
de lo físico,
sino del yo,
de la Luz interna.


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El Gurú

El gurú no es codicioso,
no busca el beneficio material,
ni hace nada para su propio provecho,
sino que está totalmente dedicado a servir a los demás,
siempre sereno, con equilibrio perfecto.


En ocasiones, quizá parezca un animal feroz,
hasta un poco salvaje e iracundo.
Es posible que pierdas la fe en él,
pues no sabrás por qué está actuando de esa manera.

La razón es que desea beneficiar a los demás.
Sólo un joyero experto conoce qué es un diamante.
Del mismo modo, para conocer plenamente al gurú,
uno debe serlo también.

Puedes comenzar a comprenderlo más,
si tienes la suficiente apertura.
El indicio de que se trata de un verdadero hombre de Dios
es su perfecto estado de satisfacción.

Si ves a un maestro perfecto,
sabe que tal perfección está en sus ojos.
Debes proceder cautelosamente
en la búsqueda del maestro.

Yo me siento más inclinado a confiar
en los alumnos que llegan a mi con lentitud y prudencia.
Al fin y al cabo, la relación es como una de matrimonio,
pero entre le discípulo y el guru.
Cuando se unen dos corazones,
a tal unión se la puede llamar matrimonio.


Tú no puedes conocer a tu gurú usando sólo el cerebro.
Escucha a tu corazón.
Se trata de un sentimiento positivo,
de una atracción natural.

Las miradas se encuentran
y difícilmente pueden separarse.
Por supuesto, no anules por completo la apreciación racional.
El árbol es conocido por sus frutos.


A las personas de espíritu gozoso
se las llama espirituales.
A las que buscan ese mismo espíritu,
se las llama iniciados espirituales.

Los discípulos son los iniciados
el gurú es quién los dirige,
para que comprendan lo que él mismo ya ha comprendido.


Es feliz, eterno, estable, inmaculado, inmutable.
Es el testigo eterno de todo.
El gurú es aquel que no paga ni un solo centavo,
y sin embargo, ve siempre el filme.

Es el testigo eterno El Universo total es su filme.


Quién Es El Maestro?

Si tienes hambre, debes comer.
Yo no te puedo reemplazar;
sólo puedo mostrarte dónde encontrar comida.

Un gurú genuino, no te solicitará nada,
excepto tu sinceridad;
si sabe que pides con sinceridad,
él te dará.

Pero ni siquiera dándote te exigirá que uses lo que te conceda. Sencillamente te dirá:
“Allí está el restaurante.
Si no comes, no me sentiré desdichado”.

En ocasiones, los aspirantes creen
que si no hacen al pié de la letra lo que dice,
éste los maldecirá.

Ningún maestro auténtico procedería así.
Su propósito consiste sólo en mostrarte el camino.

Depende de ti que adoptes a alguna persona como gurú.
Ella no vendrá a ti a decirte:
“Quiero ser tu gurú”.
Él también cree que debe seguir aprendiendo.

Un gurú verdadero,
ni siquiera se da a sí mismo ese nombre.

Entonces,
cómo puede reconocerse a un gurú verdadero?

No se acercará diciéndole:
“Yo te enseñaré”.
Sencillamente, él será testimonio de una vida hermosa.
Tú aprenderás con su ejemplo,
porque es la entrega misma en persona,
que no se deja influir por elogios ni críticas.

Es sabio.
No busca el bienestar material,
el renombre, la fama, ni nada semejante.

Posee sabiduría consistente.
Su vida es estable.
Está por sobretodo dualismo,
sin dejarse afectar por el placer o el dolor,
la ganancia o la pérdida.

Allí está, simplemente.
Ni siquiera te impondrá sus consejos o enseñanzas.
Tampoco llamará a la puerta
para entrar en tu casa y leerte sus escritos.

Tú tendrás que acudir a él
y probarle que estás interesado,
con toda sinceridad.

Cuando el Discípulo Está Listo ...

Si crees que puedes encontrar la respuesta
y las instrucciones en lo profundo de tu ser,
adelante.
Tu mente actúa como maestra
si está lo suficientemente despejada.

* Después de todo,
el maestro está en el interior.*

Pero si aún no puedes obtener respuestas claras de tu interior,
puedes preguntarle a alguien que ya conozca el camino.

Quizás tengas que estudiar algunos libros durante un tiempo
para buscar las respuestas.

Cuando ya estés preparado,
de alguna manera,
la Providencia te asignará un maestro.

* En el momento en que el discípulo ya está listo,
el maestro aparece.
*

Él o ella será tu “gurú” o maestro
que en sánscrito, significa “el que ilumina”.

Esta palabra se compone de dos sílabas:
“gu”, oscuridad o ignorancia,
y “rú” que significa “el removedor”

El gurú es el removedor de las tinieblas.

Literalmente significa “maestro”.

Todos los profetas son gurúes.
Dios mismo se manifiesta como tal,
limitándose a enseñarnos.

El cuerpo, el físico, no es el gurú,
él es el aspecto divino que vibra en ese cuerpo.


Si en alguna oportunidad tu dices:
“Mi gurú tiene un rostro hermoso”,
o es calvo, o tiene barba,
te estás refiriendo al aspecto físico.

Si la barba larga lo identifica a uno como tal,
todas las cabras serían gurúes por su larga barba.
Se está refiriendo al aspecto físico.

No se trata de las características físicas sino de la iluminación,
de la parte divina en el ser humano.


El gurú es buen transmisor y receptor.
Uno recibe de él,
porque el gurú ya ha estado vibrando en el nivel divino.
Puede sentir tu vibración
y decirte lo que mejor te conviene y beneficia.

De esa manera, tú obtienes un guía.

* Un gurú no te conduce hasta la meta,
sólo te muestra el camino.*

A ti te corresponde recorrerlo.

Dos Orejas y Una Sola Boca

En la fe hindú, a Sarasvati,
la diosa de la sabiduría,
se la representa leyendo un libro que lleva en su mano.

Si ella está aprendiendo continuamente,
cuál es entonces el límite?
Cuando estemos dispuestos a aprender,
no rechazaremos nada.


* Ni siquiera se trata de leer libros.*

Busca las lecciones que te rodean por doquier.


* La riqueza que tiene el sentido del oído
es superior a muchas otras.*


Escucha siempre.
Tu has sido creado para oír.


* Se te dieron dos oídos pero sólo una boca.*
Esa es la prueba, habla menos y oye más.

Si hubieras sido creado para oír una palabra
y simplemente aceptarla,
te hubiera bastado un oído en tu frente.


Pero te pusieron los oídos a cada lado de tu cabeza
para que, al recibir el mensaje lo dividieras en dos partes,
cada una de las cuales va a uno de esos lados.


Es decir, tú, gracias a éstos recursos,
analizas, comprendes y sólo después aceptas.

* No aceptes como verdad cualquier palabra que escuchas.
*

Tampoco tenemos una puerta para cerrar los oídos.

Esos orificios que captan todas las vibraciones
siempre están abiertos.

Más para hablar,
deben salvarse dos obstáculos;
antes de que podamos emitir una palabra,
los sonidos tienen que pasar por dos barreras dentales
y a través de los labios.

La Humildad del Trigo


Probablemente estés familiarizado con el trigo.


En los campos se ven crecer plantitas rectas,
llenas de espigas.

Al seguir creciendo, con lentitud,
los tiernos granos parecen mirar hacia arriba.

Nunca se doblan,
pero cuando maduran,
las espigas aumentan de peso
y comienzan a curvarse.

De igual manera,
una cabeza hueca y vacía,
siempre se eleva orgullosamente:

“soy superior” dice.

Pero una cabeza madura se inclina hasta el suelo.

Del mismo modo,
el que comprende se caracterizará por su humildad,
una de las virtudes más admirables.


Donde hay humildad, siempre hay comprensión.

No existe límite para la comprensión y el aprendizaje.

No Importa de Quién Sea el Sol

Mientras uno pueda beneficiarse con los rayos solares,
no importa de quién sea el Sol.


La comprensión es una gran cualidad,
que todos deben poseer.

El Diccionario de la Lengua
Española, publicado por la Real Academia,
define la palabra comprender como
“abrazar, ceñir; rodear por todas partes una cosa”.


A la gente no le gusta ser rodeada,
ceñida por nada.
Por qué me han de ceñir, limitar o rodear?
Por qué debo soportar la presión de otro?.

Todos quieren pertenecer a un nivel más alto.
Pero la humildad se logra sólo a través de la comprensión.

Mientras tu crees que eres “alguien”,
en realidad no lo eres.
Cuando dices que no comprendes
en realidad has comenzado a hacerlo.

No se trata de un complejo de inferioridad.
Es humildad.

Recuerda,
quién tiene mucha comprensión,
siempre es humilde.

La Mente Crea Su Propio Cuerpo



El cuerpo es la manifestación del yo.

La mente crea su propio cuerpo.
Por eso, cuando cambia la mente,
también cambia el cuerpo.

Cada pensamiento
produce una modificación en tu rostro.
Todo tu metabolismo es afectado por tus pensamientos.

Si te disgustas,
fluye la bilis y tu rostro se sonroja.
De ahí que no se necesite observar a alguien en acción
para saber qué hace.

En el momento en que uno ve a alguien perverso
puede decir: “Ese tipo es perverso”.

Sus ideas malignas son expresadas a través de su cuerpo.
De la misma manera,
los pensamientos inocentes,
hermosos,
sin egoísmo,
hacen que el rostro luzca tan puro como el de un bebé.

Todos nacemos con ese rostro hermoso.
Recuperémoslo negándonos a obedecer al yo egoísta.

Paz Mental


El problema principal es la preocupación.
Pregúntate a ti mismo
“acaso esto inquietará mi mente”?
Pon a prueba todos tus deseos y acciones,
tal como se hace con una piedra
en la cual se restriega el oro para conocer cuán puro es.

Por el color se identifican los kilates.
A esa piedra se la llama jaspe o piedra de toque.
Pregúntate si va alterar tu paz.
No?
Entonces, adelante!

Pero si existe la posibilidad de que sea alterada,
detente!

Todas instrucciones y mandamientos religiosos
tienen como finalidad ayudarte a mantener la paz.

Si me preguntaras acerca de mi técnica,
te respondería que es la siguiente:

Hagas lo que hicieres, no pierdas tu paz.
Come, bebe, habla, traba amistades,
lleva a cabo cuánto desees,
pero pregúntate primero:

Acaso alterará mi paz hoy mañana o después?
Si no sabes la respuesta,
pruébalo.

Más en el momento en que sientas
que algo está comenzando a robarte tu paz,
rápidamente abre la puerta y explica:

“Señor, creía que podría conservar mi paz
incluso con usted, pero mi paz se altera.
Por favor, la puerta está abierta,
puede retirarse de inmediato?”

Si pierdes tu paz, no podrás a ayudar a nadie,

ni podrás ayudarte a ti mismo.

Un aspirante espiritual se asemeja a un árbol
que necesita un cerco a su alrededor
para protegerlo mientras crece.

Con facilidad se inquieta y perturba.
Al madurar se convierte en un árbol grande,
fuerte, con frutos y sombra para todos.

Madura plenamente y nada lo afecta.
De la misma manera
tú debes conocer los límites
de tu resistencia
y evitar lo que pueda robarte tu paz mental.

Un Tornillo Suelto



Es frecuente que tu mente pierda la calma
porque de continuo las olas agitan su superficie.
Algo la inquieta.
Incluso, si no padeces problemas en tu vida,
tú te preocupas:
“cómo es posible que no tenga ningún problema?”.

Aparentemente siempre hay
un tornillo suelto en nuestra mente,
que no le permite estar en calma,
despejada, juiciosa.

La mente se inquieta por los pensamientos.
Todo lo que ves u oyes a través
de éstas puertas de los sentidos se convierte
en formas de pensamiento,
que influyen sobre ella de manera directa.

Esto no te perturba a menos que
conviertas lo que viste en un pensamiento
almacenado con anterioridad.

“Sé que es una manzana. Recuerdo a aquella persona que al darme una manzana en cierta ocasión me alegró mucho”

Del pensamiento de la manzana,
pasaste a la persona que te la dio,
tal vez la misma que después
se convirtió en tu enemigo.

Todos los problemas mentales,
las preocupaciones y las ansiedades
tienen un solo origen,
el egoísmo.

No es cierto que las desilusiones producen ansiedad?
Y cuál es la causa de las desilusiones?
Las ilusiones.

Si careces de ilusiones,
tampoco sufrirás desilusiones.
Pero, es posible vivir sin ilusiones?

Repito,
sólo las ilusiones egoístas causan infelicidad.
De ésta manera,
lograrás mantener tu tranquilidad.
Ni la pierdes ni la obtienes,
lo que afecta a tu mente es la dualidad: placer, dolor; ganancia, pérdida; elogios, censura.

Si eres capaz de alejar a tu mente de toda dualidad,
podrás tener ideas y realizar acciones
pero éstas no te conmoverán.

Al parecer, todas las religiones enseñan
que debemos obrar siempre en beneficio de los demás.
Esa actitud mantiene la mente en calma y despejada.

Quizás quieras edificar un templo o un colegio hermoso.
Pero si se oculta un pequeño motivo egoísta detrás de tu deseo, fácilmente te sentirás desilusionado en infeliz.

Grandes actos de caridad
pero muy poco agradecimiento
--- quizá tan sólo se trate de fama y renombre---

“Oh! Fulano de tal construyó ésta iglesia”.

Tu buscas elogios y publicidad
y si no los obtienes te preocupas.

Bien Quemados

El mundo ha sido creado para que lo comprendamos,
nos sirvamos de él y crezcamos.

No podemos huir.
Todo el mundo es como una olla caliente.
Donde quiera que vayamos en el cosmos
seremos “cocinados” por nuestras propias experiencias.

Por lo tanto, hemos de aceptar ésta verdad
aunque estemos muy “quemados”.
La aceptación de la voluntad divina nos da alegría,
nos calma.

Otros quizá dirán:
“Dios mío! Cuánto sufrimiento!” Nosotros exclamaremos:
“Muy bien, si así lo quieres, adelante”.


El mundo no es terrible ni imperfecto.
Tu estás en proceso de fabricación,
mejor que en cualquier complejo industrial moderno.
Serás perfeccionado.

Si comprendes al mundo de ésta manera,
por qué deseas huir de él?
Una vez que estés bien “quemado”
por las experiencias de la vida,
te sentirás libre y dirás:
“Ahora soy feliz”.

Entonces podrás aconsejar a otro:
“ no se preocupen, muy pronto
ustedes también estarán bien “quemados” como yo
y serán felices”.

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Somos Felicidad



En ocasiones algunas personas
manifiestan con respecto a mi
(yogui Swami Satchidananda):

“El es feliz porque está muy por encima de su deseos”

Qué significa ésta frase?
No tanto como que la persona lo tiene todo en el mundo,
sino más bien que se ha elevado por encima de sus deseos
y ya no desea nada más.

Por cierto esto es muy fácil de decir y suena muy bonito,
pero tal comprensión se obtiene
solo después de andar mucho,
confrontar el fracaso en todas partes y en todo,
hasta que finalmente reflexionas con disgusto

“estoy cansado, ya no quiero nada más”

Por eso las escrituras dicen que si uno desea a Dios,
es necesario que deje todo lo demás.
No desees nada, ni siquiera a Dios, y tendrás a Dios.

Él siempre está allí.

La meta consiste en que cada uno
repare en su verdadera naturaleza,
su paz, su felicidad, su santidad,
su imagen de Dios.
Sin éste logro, no podremos ser felices en un ciento por ciento.
Seremos felices y luego infelices.

Nadie puede ser totalmente feliz sin saber
que él mismo es todo felicidad.
Eso es Dios.

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Llenando El Hueco

Cuántas personas actúan como locas
por un pedacito de papel,
un sello postal emitido hace más de cien años?

Pagan miles de dólares para obtenerlo.
Le dan valor y luchan por comprarlo:
Si te dejas llevar por ese propósito pensarás:

“no puedo ser feliz si no lo obtengo”

entonces “pago lo que sea por obtenerlo”

y luego dice “ya lo tengo”!

Así es de sencillo.
Después de todo ese esfuerzo,
simplemente exclamaste “ya lo tengo”!

Y dónde estás ahora?
En la misma posición que antes de desearlo.
Feliz.

Compréndelo bien,

tú ya eras feliz

antes de querer ese sello postal.
Pero en el momento que lo deseaste

te volviste infeliz.

Cuando lo obtuviste, de nuevo te sentiste infeliz.
Entonces,

de dónde o de qué derivó la felicidad?

No del objeto,
el sello en sí no te dio la felicidad.

La recuperaste cuando realizaste tu deseo,
cuando llenaste la depresión o el vacío
creado por el deseo.

Desde el instante mismo en que
la piedra del deseo cae en tu mente,
tú te deprimes.

La depresión se define como un espacio hueco.
La mente queda deprimida,
entonces tienes que colmarla,
realizar el deseo.

Tú creas la depresión,
la llenas y vuelve a su estado normal,
y dices nuevamente
“soy feliz”

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* Soy * Feliz


(imagen prestada por publiboda.com)

Y ... con una mente infeliz
te lanzas a la búsqueda de la felicidad.


Imagínate un recipiente grande,

lleno de agua quieta, sin olas.

Luce muy bien sin duda.

La superficie está limpia y serena.
Cuando te aproximas ves tu rostro reflejado en ella,
en aguas quietas, uno puede ver reflejos.


Pero supó
n que mientras te estás mirando,
algo cae en el recipiente.
De inmediato la superficie se agita
y comienza a perfilarse una imagen propia, distorsionada.

Olvidando tu verdadera imagen
tomas esa distorsión como tu verdadera naturaleza,
y te identificas con ella y te sientas a llorar.

Entonces te preocupas y comienzas a decirte a ti mismo
“Tengo que estar en buena forma”


Permites que asociaciones con objetos o palabras
caigan en tu mente y la alteren.

Si alguien usa un vocablo no muy agradable,
piensas:
“me está insultando”
y te disgustas.

Permites que la palabra perturbe tu mente.
Entonces llegas a la conclusión:

“me está haciendo infeliz”.

Pero en realidad
tu mismo desordenaste o inquietaste tu propia mente.

Es mejor decir:

“SOY feliz”
que “DESEO ser feliz”.

En el momento en que dices
“deseo” ...

ese deseo mismo inquieta tu mente.

La Felicidad "Es"

La felicidad no se presenta sin dificultades
antes y después.

Seguimos procurándola pero no la logramos.
Cuando por fin nos cansamos
de buscarla en nuestro exterior,
nos sentamos con serenidad y nos preguntamos:

Qué es esto?
Por qué no soy feliz?
Por qué he dejado de ser feliz?

Si analizáramos con toda sinceridad
nos daríamos cuenta que la felicidad
nunca se origina en nuestro exterior.

Jamás se obtiene la felicidad
haciendo o logrando algo,
ni siquiera con las prácticas espirituales,
las oraciones o la búsqueda de Dios.

Tampoco Dios puede darte la felicidad.

Si te la da, puede quitártela.

Todo aquello que viene, también se irá.
Incluso, en nombre de la búsqueda de Dios,
vemos que las personas se sienten infelices.

He aquí mi respuesta:

la felicidad no debe buscarse fuera de uno
ni tampoco puede originarse dentro.

No puede llegar porque simplemente
ES.
Siempre ES.

Dónde está?
En todas partes,
siempre hay felicidad.

Tú eres la felicidad personificada.
La Suprema Bienaventuranza.
Tú eres ese gozo.
Eres la imagen de la felicidad misma.
Si quieres usar la palabra Dios;
quién es Él?
Cuáles son sus cualidades?
Siempre un ser feliz.

Entonces, como imagen de Dios,
por qué eres infeliz?
Porque has olvidado que eres feliz,
por eso vas tras la felicidad.

Has olvidado que tienes ojos
y vas tratando de alcanzarlos,
pero el instrumento que utilizas para buscarlos
son ellos mismos.
No pareces darte cuenta porque acostumbras a verlo todo
y entonces dices:
“No veo mis ojos, quiero verlos”

Eres el observador,
pero nunca puedes ver tu propio Yo.

La simple ignorancia y el olvido te hacen infeliz.
El error fundamental consiste
en olvidar tu verdadera naturaleza.

Es una forma de suicidio,
al olvidar tu yo, de hecho lo matas.

Por eso eres infeliz.

Y naturalmente, cuando eres infeliz,
todo te va de mal en peor...

La Meta Común



El Universo está lleno de vida.
Puedes ver la fuerza de vida constantemente.
Todo está vivo, no hay materia muerta.
Lo que se llama materia inanimada o muerta,
en realidad no lo está.

Esta aseveración a sido bien comprobada
por los científicos modernos;
aunque no podemos ver sus movimientos,
si miramos con el instrumento apropiado,
comprobaremos un movimiento de fuerza
--- átomos que se trasladan con rapidez.

Pero cuál es su propósito?
Por qué corren de un lado al otro?
Qué desean?
Si se observa con cuidado,
en la naturaleza se encuentra una meta
común a todos y a todo,
ncluso al átomo.

Todo tiende a la felicidad.
En el caso de los seres humanos
se llevan a cabo miles de cientos de esfuerzos
individuales, sociales, comunales,
nacionales e internacionales.

Puede tratarse de cualquier cosa:
un carnaval, un festival, viajes,
guerras, sí, incluso las guerras.

El propósito común de éstos empeños,
es la búsqueda de la felicidad.

Cuando acudes a un altar
para elevarle, una oración a Dios,
por qué lo hacés?.
No tanto por el Amor de Dios,
sino porque buscas felicidad.
Deseas ser dichoso haciendo éste o aquel esfuerzo.
He aquí la meta común.

Pregúntale a cualquiera,
incluso a un ladrón que roba un banco
por qué lo hace:

--- Quiero llevarme algo de dinero
--- Para qué?
--- Para comprar más cosas
--- Por qué?
--- Quiero ser feliz

Pregúntale a un policía por qué persigue a un ladrón:

“Por qué persigues al ladrón?”
--- Para arrestar al delincuente. Ese es mi deber.
Quiero que todos sean felices,
que no estén tristes porque les robaron algo.

Pregúntale al que bebe o al que fuma por qué lo hace.
Porque quiere sentirse feliz.
Cree que de esa manera alcanzará la felicidad.
La meta común consiste en dejar de estar triste y ser feliz en cada momento.

Todos tratan de lograr ese propósito
de diferentes maneras.

Algunos quieren ser felices con rapidez,
lo intentan con métodos artificiales
y solo lo consiguen temporalmente,
pero la alegría prestada aparece y desaparece.

La felicidad que se obtiene
con los esfuerzos diarios se esfuma
y se mezcla con disgustos,
preocupaciones y desdichas.

ETIQUETAS

Primordialmente uno debe preocuparse por la mente,
ya que el cuerpo es solo un instrumento de ésta.
El cuerpo se expresa de acuerdo con los deseos
de las impresiones de la mente.

Por lo general nos identificamos como mente y cuerpo.
Por ello nos ponemos nombres diferentes y,
al parecer, nos distinguimos unos de otros.
Deseamos a definirnos a nosotros mismos:

“soy sudamericano”,
“soy blanco”,
“soy negro”,
“soy rico”,
“soy pobre”.

Estas son nuestras definiciones pero,
en espíritu,
somos iguales.

Las variaciones y definiciones acontecen solo
cuando nos identificamos con el cuerpo y la mente.


Por naturaleza somos tranquilos, pacíficos.
Sin embargo, a causa de nuestra negligencia
o de esforzarnos por satisfacer
los deseos egoístas o los sentidos,
perturbamos esa tranquilidad y paz.

Desafortunadamente,
en el momento en que nos definimos
--- o limitamos el yo ---
dejamos de ser buenos.


Todas las escrituras, todos lo sabios,
santos y profetas nos dicen que dejemos de definirnos.
Éste es el procedimiento para elevarnos.


Si dices “soy hombre” o “soy mujer”,
te identificas con el cuerpo.
Si dices “soy abogado” o “soy inteligente”
te identificas con la mente.


Acaso estoy diciendo que las personas purificadas
no tienen definiciones?
Supongamos que perdiéramos todas las definiciones
y todos fuéramos iguales;
entonces no podríamos reconocer a nuestros amigos.
Todos seríamos iguales,
hablaríamos y comeríamos de la misma manera.
No habría padres,
madres, hijos ni hijas.

Ese no es el significado del verdadero perfeccionamiento.


Si así fuera, la vida perdería todo sabor.

La variedad es el condimento de la vida.
Lo necesitamos para disfrutar de ella.
Pero si la variedad misma nos va a perturbar,
no la queremos.

Podemos deshacernos de ella?
No. Es imposible.
Entonces qué hacer?

Tenemos que conservar la variedad
y elevarnos por encima de ella, para ver la Unidad.


“Unidad en la diversidad”
Recuerda éste punto.

Necesitamos la variedad, pero podemos disfrutar de ella sólo si recordamos siempre la unidad que la sustenta.
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