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Es Un Todo


Ni Tu Ni Yo Somos Los Mismos (Todo Fluye)



Cierto día que el Budha

estaba paseando tranquilamente,
un hombre, a su paso, le arrojó
una pesada roca desde la cima de una colina,
con la intención de acabar con su vida.

Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Budha
y el hombre no pudo conseguir su objetivo.

El Budha se dio cuenta de lo sucedido,
pero permaneció impasible,
sin perder la sonrisa de los labios.

Días después,
el Budha se cruzó con el hombre
que había intentado matarlo
y lo saludó afectuosamente.

Muy sorprendido, el hombre preguntó:

-- No estás enfadado señor?

-- No, claro que no.

Y sin salir de su asombro inquirió:

-- Por qué?

Y el Budha respondió:

-- Porque ni tu eres ya el mismo que arrojó la roca,
ni yo soy el que estaba allí
cuando fue arrojada.

Siddharta y Los Cuatro Signos



Al nacer y durante su juventud,

Sidharta Gautama tuvo,

podríamos decirlo "todo".


Creció en ambiente de abundancia y privilegio.

Su padre, Suddhodana,
centró su propia vida alrededor
de la de su hijo y heredero.


La leyenda cuenta que
no sólo
se adelantaba y garantizaba
todo antojo o fantasía
que cruzaba la mente del niño,
sino que incluso
tomaba estrictas precauciones

para prever cualquier incidente angustioso

que pudiera ocasionar la menor sombra

en la felicidad de Siddharta.


Con este fin, el rajá llegó a prohibir a su hijo,
incluso cuando llegó a la madurez,
cruzar las murallas protectoras
de los edificios del palacio.

Siddharta, inquieto y curioso,

decició desobedecer estas reglas paternas y,

dice la historia,
durante varias aventuras secretas
y prohibidas
afuera de los terrenos del palacio,
presenció cuatro escenas perturbadoras
que son conocidas en la doctrina budista como
los Cuatro Signos.

El primero de estos signos fue un viejo.

El segundo, un hombre muy enfermo.

El tercero un cadáver.

El cuarto un asceta.

Sidharta y Los Brahamanes



Las circunstancias y el nacimiento de Buda

y de su vida temprana
dotaron de una fuerza específica
a sus enseñanzas posteriores.

Cuando declaró que ninguna distinción
de casta o de ocupación debía obstaculizar
el camino de quien quisiera ser discípulo,
hablaba desde su voluntaria renuncia
a su posición privilegiada.

En su momento,
mencionó su creencia de que los Brahamanes,
esos guías y autoridades espirituales todopoderosos
que dominaban a la sociedad hindú,
no eran mejores que los demás
por la sola razón de su encumbrado nacimiento.

Sólo si se condujeran de manera honrosa
tendrían derecho a reclamar
los privilegios del nivel superior.

Esta declaración se acercaba
a lo que la terminología religiosa occidental
cataloga como herejía,
puesto que para entonces
los Brahamines eran los árbitros espirituales
incuestionables de la vida India.

Siddharta Gautama



Buda fué hijo de un aristócrata rajá o rey.

La palabra rajá es adecuada para inidicar
el tipo de circunstancias
en las que nació Siddharta,
el heredero esperado,
en un pequeño reino indio
localizado en la frontera sur
del país himalayo conocido como Nepal,
alrededor de cincuenta kilómetros
hacia el norte y el este
de la moderna ciudad hindú Benarés.

Su familia perteneció
a una de las castas principales de India,
la Kshatriya, la aristocrática casta militar,
igual en posición social a la sacerdotal
de los Brahamines,
pero menos involucrada
en asuntos sacerdotales.

Budismo II


´
Durante largos siglos de peregrinaje
por mar y por tierra,
gran parte del poderoso ascendiente del budismo
debió originarse en su deliberada negativa
a reclamar como propia la Verdad
o a seguir un dogma inflexible
o a reconocer autoridad
de ninguna jerarquía teocrática,
sacrosanta y última;
así como la actitud del primer gran maestro,
Siddharta Gautama que recomendaba:

"ve y mira por ti mismo"

e insitía pragmáticamente

"no creas sólo en mi palabra. Compruébalo tú mismo"

o lanzaba el reto de su famoso aforismo

"mira hacia adentro, tú eres Buda".

El Nirvana ... Como el Viento


Kutadanta preguntó:

--- Dónde oh Buda, está el *Nirvana?
--- El Nirvana está presente siempre que vivas
en la verdad y en la bondad.


Entonces -- prosiguió Kutadanta --,
si lo he entendido bien,
el Nirvana no es un lugar.
En este caso, como no está en ninguna parte,
no existe.

--- No me has comprendido -- contestó Buda --.
Ahora escucha y responde a mis preguntas.

Dónde reside el viento?
--- En ningún lugar.

--- No existe entonces?

Kutadanta no respondió.

*Estado espiritual supremo en el que se suprimen todos los deseos y egoísmos.. Llegada al absoluto: muerte, extinción.




Bandrui

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