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* La Escalera Etérica *



























Estoy cansado, agobiado, parece que la cabeza me va a estallar. Mi cuello está duro y mis hombros como piedra. 
Mi cabeza parece una bolsa de ladrillos 
y mis hombros un bloque de hormigón… 
y mi ego no para de hablar, de cavilar, de cuestionar, 
de señalar!, de reclamar!, de cizañar!, 
de culpar!!… 
Necesito un respiro! 

Debo establecer una lista de prioridades 
para poder ir resolviendo cada situación de a una a la vez, 
pero mi ego está sumergido en la pila de ladrillos 
y apenas atina a “pegar manotazos de ahogado”.
No “puede” con todo solo. 
No “puedo”, desde este nivel...

Para ver la pilla de ladrillos y discernir,
debo elevarme por sobre ellos. 
A la misma altura sólo veo una masa uniforme 
de color ladrillo, no veo una hendija de luz… 
me falta el aire… 
Debo elevarme para verlos mejor….

Respiro profundo … cierro los ojos… tomo aire… 
exhalo… inhalo… exhalo … rítmicamente… 
y con cada exhalación voy agregando un peldaño 
a la escalera etérica que voy construyendo justo ahí, 
delante de mi, a la altura de mi entrecejo. 

La escalera debe encontrarse perfectamente 
perpendicular al cielo, 
no debe estar inclinada hacia ningún costado, 
ni hacia adelante ni hacia atrás,
ni hacia el futuro ni hacia el pasado.

Asciendo un escalón y mi visión se va aclarando, 
asciendo otro más y la luz comienza a manifestarse… 
sigo ascendiendo… 

Mirando hacia abajo ya casi puedo 
leer el nombre de cada ladrillo pero se me dificulta mucho ascender por la escalera con tanto peso 
en mi cabeza y hombros... y mi ego asoma su manito 
llamándome de entre la pila de ladrillos!

No voy a escucharlo! Necesito “silencio” 
y él es lo contrario al silencio… 
Y ya hay suficiente ruido en mi cabeza!

Yo debo seguir ascendiendo y para eso 
necesito deshacerme de algunos ladrillos.

Observo la pila de ladrillos y leo sus etiquetas:
“trabajo”, “alquiler” , “nota de la maestra”,
“enojo”, “falta de sueño”, “visita al médico”,
“familia”, “vecinos”, “tareas del hogar", 
“caño roto”, “jardín”, "ropa sucia", “cuenta impaga”, “pareja”, “amigo ofendido”,  “familiar hospitalizado”, 
“heladera vacía”, “cumpleaños de mi sobrino”,
y bla… bla… bla…  

Voy sacando cada ladrillo de a uno en uno 
y lo deposito amorosamente dentro de una nube violeta iridiscente que dibujé a un lado, por debajo de mí 
y por encima de la pila de ladrillos. 

La nube los envuelve de tal forma que los ladrillos parecen fundirse uno a uno hasta convertirse en pequeñas estrellitas brillantes… destellantes ... 
de diferentes tonalidades violeta.

Ya casi no quedan ladrillos pero debo sacarlos todos 
para llegar al bloque de hormigón que traba mis hombros, 
de modo que entrego los pocos ladrillos restantes 
y asciendo un par de escalones más y para mi sorpresa 
desde esta altura el bloque de hormigón ya no se ve! 
Ha desaparecido! 

A mayor altura más pequeño se ve todo! 

Ya ni siquiera diviso la manito de mi ego! 
A esta altura todo es pura Luz… Silencio… Amor… 

Estoy flotando en una esfera radiante de Luz brillante y Cristalina! Casi como el Sol!

Estoy vibrando a otra frecuencia! 

Ahora puedo verlo todo con más claridad! 
Comprendo que “todo eso” no es la realidad! 
Que éste… es mi Yo Verdadero!
el que vibra a la altura de mi propio Cristo!
Antes estaba sumergido en un sopor sin fin… 
ahora estoy Despierto!... 

He trascendido a mi ego!

En este nivel de consciencia no existen distancias,
ni límites, ni tiempo, ni pasado, ni futuro … 
Sólo el Momento Presente. Sólo Amor.

El Amor obra.  Todo lo toca, Todo lo impregna, 
Todo lo transforma.

El Amor no “piensa” … el Amor “es”…

Mi eguito quedó "allá abajo", aunque no muy lejos 
puesto que mi Cristo se halla a sólo unos metros 
por sobre mi cabeza y puedo ascender a Él cuando lo desee 
aún sin escaleras. Puedo alcanzarlo con sólo desearlo, 
con sólo pensar en Él! 

Y aunque no puedo siquiera divisarlo, 
hago conexión con mi ego y le explico que 
no hay lugar para él a esta altura, 
lo envuelvo con mi Amor en agradecimiento, 
él ha hecho todo lo que pudo de la mejor forma posible,
hasta el día de hoy.

El ha sido un caminante  “sonámbula”,
dormido todo el tiempo sin poder ver “la realidad” 
sin poder siquiera decidir qué Camino tomar,
cómo culparlo? Cómo enojarme con él? 

Acaso no es el cuerpo en cuyos pies he caminado hasta hoy? 
Si no lo tuviera a él, no estaría recorriendo esta Vida,
no podría cruzar los andenes que me llevan
de una estación a otra de esta encarnación.

Además sería imposible no amarlo, en esta frecuencia 
no se experimenta otra cosa que Amor… del más puro… 
el Único … el Real … 


Todavía me queda Camino por andar “allá abajo” 
y seguramente cada tanto tendré que lidiar no sólo con mi ego sino con los de otros, 
pero desde ahora caminaré siempre Despierto
acudiendo a mi Cristo cada vez ,
para “entregarle todo”,
para ponerme en sus manos,
y dejarlo “hacer por mi”…

Ilve-Bandrui

" El Portal "


























Me siento en medio de la cama con las piernas cruzadas 
en posición de loto o en un sillón 
con la espalda bien apoyada y los pies tocando el suelo en posición de “faraón”.

Cierro los ojos y respiro normalmente, 
llevando toda mi atención a mi respiración.
 Le pongo un color al aire para poder visualizarlo, 
podría ser verde para recorrer cada órgano y sanarlo, 
o violeta para limpiarlos. 

Veo el aire que entra por mi nariz y lo dirijo 
a través de mi órganos, baja por mi esófago 
y llena mis pulmones, se expande por todo mi interior. 

Exhalo y vuelo a inspirar, esta vez lo dirijo a mi corazón, 
lo envuelvo con el color que elegí y lo acaricio cálidamente, 
lo mantengo unos tres tiempos envuelto … y exhalo, 
vuelvo a inhalar y llevo esa energía cálida y colorida 
a mi estómago, y vuelvo a hacerlo tantas veces 
como desee o necesite hacerlo, pero sobretodo, 
centrándome en los órganos que “requieren atención”.

Con la misma energía de color ahora en forma de vórtice, 
acaricio mis ojos, mi garganta… mis oídos… mis hombros 
y mi cabeza.

Invoco entonces a mi Yo Soy (o mi propio Cristo): 
“Yo Soy en mi”, 
y me entrego a él y le pido que desde su altura 
me guíe hacia mi “templo interior”.

Sigo respirando rítmica y relajadamente, 
y de pronto en una inhalación, veo un portal, 
con una lámpara a cada lado y otra arriba 
como saludándome a modo de bienvenida. 

Está semi abierto, como invitándome a salir… A salir?? 
Pero por qué voy a salir de mi templo si acabo de entrar??

Y en la próxima inhalación veo las palabras escritas “BIENVENIDA AL HOGAR “, 
y comprendo que el portal no me invitaba a salir, 
sino a entrar, a mi propio templo, 
“mi templo interior”, mi “Yo superior”, 
“mi Yo Verdadero”.

Empujo suavemente el portal, siento que mis pies 
apenas rozan la hierba húmeda, 
me recibe una dulcísima brisa con aroma a flores frescas… acaricia mi cabello, mis mejillas… y me envuelve. 
Algunas nubes oscurecen el cielo, pero estoy tranquila, 
sé que detrás de ellas a lo alto está el Sol, 
puedo sentirlo, y el arco Iris lo confirma.

Qué bien se siente!… no quiero irme!… 
frente a mi una cascada entona una melodía cristalina 
que jamás había escuchado antes, 
con instrumentos totalmente desconocidos, 
qué lindo suena!

De pronto vuelvo a ser consciente de mi respiración 
y para mi sorpresa descubro que con cada inhalación 
voy ascendiendo apenas unos centímetros, 
muy suavemente, casi no siento mis pies… mi cuerpo… 
sigo ascendiendo… más … y más… 
hasta llegar a otra frecuencia vibratoria…

A lo lejos diviso a mi ego, tan pequeño como un puntito, 
trata de atraerme hacia él como un imán… pero no puede, estoy muy por arriba, vibrando a la altura 
de mi frecuencia crística… lo rodeo de Amor… 
lo merece, me ha acompañado todo este tiempo 
y lo ha hecho de la mejor manera posible. 
Nunca supo muy bien cómo hacerlo, 
sólo ahora está comenzando a aprender, 
porque Yo estoy guiándolo, 
ya no lo dejo tomar el mando de mi vida. 

He notado que a más altura, 
más armoniosa  es mi relación con él. 
A veces no necesito conversar con él, sólo lo observo y sonrío, él “capta” mi energía, está aprendiendo a guardar su lugar… a veces protestando un poco aún… 
y otras simplemente agachando su cabeza, 
comprende que está frente a Un Maestro…

De pronto levanto mis ojos hacia el cielo, 
y ahí está Él, esperándome… y sonrío… 
sigo elevándome y me fundo en sus brazos cálidos… 
el Sol me acuna en su lecho por un tiempo que parece interminable… me inunda un profundo Amor… 
una paz inusitada …

Soy una con Él… he trascendido! 



Meditación "El Bote"


Es temprano en la mañana. 
El día está cálido, el cielo de un límpido celeste 
y la brisa matinal me acaricia de tanto en tanto. 

Mi ropa es blanca y liviana y no llevo calzado, 
pero llevo mi inseparable mochila de lona vieja y gastada, 
tan cargada como siempre, 
está casi como pegada a mi espalda y hombros 
de tanto llevarla conmigo por todas partes. 
Cómo pesa!, pero por alguna extraña razón, 
no puedo dejarla…

Casi sin darme cuenta, estoy adentrándome en una playa solitaria, al borde del océano. 
Miro mis pies y los veo hundirse en la arena fresca, 
dorada y húmeda. 
La sensación invita a quedarse, se siente tan bien…

Decido sentarme a observar el cielo y el mar, 
a escuchar el sonido del viento y a entregarme 
a los rayos cálidos del Sol. 
Apoyo mi mochila a un lado de mi 
y me recuesto sobre la arena mirando hacia el horizonte.

De pronto, surgido como de la nada, 
un bote viene navegando lentamente. 
Parece que viniera hacia mi? … 
No dejo de mirarlo… 
no tiene nombre y nadie lo conduce pero oigo una voz, 
alguien susurra la frase: 

“ Vengo a llevarme tu carga". 

Me sobresalto, quién habló? De dónde surgió esa voz? 
Me hablaría a mi?

El bote llega a la orilla. 
No tiene ojos, pero sé que está mirándome. 
Tampoco tiene boca, pero sigue hablándome. 
No siento temor, me inunda una paz inusitada…

--- “Entrégame tu angustia”, 

Sin dudarlo, como en trance, abro mi mochila, 
miro en su interior y para mi sorpresa 
la encuentro llena de piedras irregulares, 
oscuras y pesadas. 

Una de ellas tenía el nombre “angustia” tallado. 
Me acerco al bote y la deposito dentro.

--- “Entrégame tus miedos”, 
busco en mi mochila y le entrego la piedra “miedos”.

--- “Entrégame tu dolor”, “entrégame tu ira”… 
“entrégame tu desilusión” …

--- “Entrégame tus recuerdos”... 

--- Sólo los feos … los tristes?, verdad?, 
le pregunto,

--- “Los placenteros también. A veces tanto placer te enceguece y no te permite ver lo “bello” oculto en otros recuerdos. 

Un recuerdo placentero puede anclarte en el pasado y no permitirte caminar hacia adelante".

--- Pero además de todo eso, qué hay de malo en conservar recuerdos?, le pregunto,

--- “No hay nada de malo en conservarlos mientras no tengas que cargar con ellos sobre tu espalda día y noche a lo largo de tu Camino”.

--- “Entrégame tu pasado y futuro”

--- Mi pasado?? Por qué debería entregarlo? Soy producto de mi propio pasado, es parte de mi.

--- “Si eres su producto y es parte de ti, entonces no debería estar comprendido en tu presente? por qué te aferras tanto a él? Acaso podrías cambiar algo?”

--- Claro! En mi futuro!

--- “Entonces para qué consevar tu pasado?”

--- Y entonces por qué debería entregarte mi futuro?

--- “Porque no existe. Nunca lo tuviste y mañana no lo tendrás porque mañana ya no será futuro, será hoy.”

--- No está mal planear nuestro futuro.

---“No está mal hacer planes para el futuro, en tanto y en cuanto no debas cargar un futuro que no existe en tu espalda día y noche a lo largo de tu Camino"
.
Luego de un silencio prolongado volví a sobresaltarme, 

“No pretenderás que también entregue mis afectos verdad?, la gente que amo, mi familia, mis amigos…”

--- “Qué es el afecto?”

--- Amor, cariño, simpatía…

---“El odio acaso no te afecta?”

(Silencio…)

---“El verdadero Amor es universal, 
por lo tanto le pertenece a todos 
y no es de nadie en particular. 
Tu familia, tus amigos, no te pertenecen. 
Están en tu vida para acompañarte 
durante un tramo de tu Camino quizás, 
y algunos tal vez durante todo el trayecto, 
pero Amor es Libertad, si los amas realmente, 
debes liberarlos. 
Entregarlos no significa renunciar 
al amor que sientes por ellos. 
Desapego, no es en modo alguno “desamor”.

Nuevamente me inundó una sensación de paz increíble, de confianza, de serenidad…

“No quedan más piedras en mi mochila”, le dije, “entregué toda mi carga”

--- “Aún queda algo”

--- Mi mochila?? (para mi total sorpresa) No puedo dártela! 
No pesa nada! No me molesta llevarla conmigo! Está vacía!

---- “No debes entregarla porque está vacía…”

Y entonces comprendí que una buena forma 
de comenzar a practicar el desapego 
sería entregar mi mochila. 

Y así lo hice. Sin discutir. 
Probablemente en algún momento saliera a buscarme otra 
para remplazarla, o tal vez no. 
O podría ser que buscara una más pequeña 
considerando que entregué tantas piedras 
y se siente tan bien sin ellas que tal vez 
ya no tenga mucho para poner dentro.  

Pero…  y si de pronto me atacaba algún sentimiento 
de angustia nuevamente? 
O si algún recuerdo placentero asomaba??

---“Entonces volveré a llevarme tu carga, una y otra vez, hasta que la carga sea cada vez más pequeña”, (no había hablado 
pero el bote percibió mi cascada de pensamientos)

--- “Y como estarás siempre Despierta, podrás llamarme tú misma, invocándome desde tu conciencia, 
podré llegar a dónde te encuentres, 
incluso anclar en las aguas de tu templo, 
el que llevas dentro. Lo único que realmente te pertenece” …

Y así como llegó, surgido como de la nada,  
el bote comenzó a navegar hacia el horizonte 
hasta fundirse en el Sol.

Una inmensa sensación de Amor se apoderó de mí. 
No dejé de sonreír ni por un instante…

Comencé a caminar, ahora liviana, 
mis hombros y espalda relajados…

Mirando hacia atrás, sólo veía Camino, 
mirando hacia adelante, más Camino 
y mirando el lugar en que estaba parada 
también veía Camino. 

Pero hacia atrás no veía mis pies 
y hacia adelante tampoco, 
sólo los veía en el lugar en que estaba parada, 
en el ahora.

Ilve-Bandrui

Meditación "El Templo Interior"




Comparto esta imagen para “llevarsela a la cama” lo cual no significa que no podamos acudir a ella en cualquier momento del día, si bien propiciar el momento para una meditación puede hacerla mucho más provechosa, también es cierto que a veces la misma meditación puede “hacer el momento”. 


Del último pensamiento antes de dormir pueden depender nuestras próximas 24 horas, de modo que 





qué mejor que seleccionar nuestros pensamientos al cerrar los ojos 
y cuanto mejor teniéndolos aún abiertos! 
Y seleccionar las imágenes que queremos ver 
antes de quedarnos dormidos y tal vez hasta soñar con ellas!




Relajémonos… respiremos rítmicamente, “escuchemos” nuestra respiración, 

su sonido al entrar en nuestros pulmones, casi como una escobita 

barriendo todas las impuresas que inconscientemente 

aspiramos durante el día. 
Siéntanla cada vez más suave y más bajita, 
de eso se trata la respiración consciente, 
de “ver virtualmente nuestra respiración” , 
de escucharla, de sentirla… 
de recordarnos que estamos vivos…

Observemos la imagen! Qué belleza! 
Qué sensaciones nos provoca? Es la madrugada? O el atardecer? 
Es verano? Otoño? Se siente fresquito…
 una leve brisa como nuestra propia respiración… 
qué rico aroma a tierra y pasto húmedo! 
No se oye nada, sólo “el sonido del silencio”. 
Miramos nuestros pies, estamos ahí! Bien paraditos
 listos para nuestra “gran aventura”.

A los lejos divisamos el Sol, a él debemos llegar, 
hacia él nos dirigimos, pero no podemos llegar 
de una forma tan directa e inmediata. 
Se necesita un poquito de “preparación” 
casi como una pequeña ceremonia.

Para ascender debemos alivianar nuestra carga, 
deshacernos de todo peso adicional, 
y nuestro ego pesa bastante aún. 
Deberemos dejarlo abajo, de otra forma 
nos dificultará el Camino de ascensión.

Observemos la imagen. Delante del Sol, 
divisamos una capilla y una cruz que casi se funde con el Sol. 
No relacionemos la capilla y la cruz con ninguna religión. 
Sería injusto, la meditación es para todos 
independientemente de cualquier credo. 
Dejemos esos pensamientos para el ego, 
nuestra idea es justamente trascenderlo 
y con él toda idea de “división”.

Si nuestro ego nos dice “capilla”, “iglesia”, 
pensemos simplemente en un “templo”. 
En “nuestro templo interior” el que todos llevamos dentro. 
Para llegar a Dios, primero debemos llegar al templo,
 Dios está en todas partes, 
pero un templo siempre propicia el encuentro.

De modo que caminemos lentamente, al ritmo de nuestra respiración, 
hacia “aquel lugar”, hacia el templo, “nuestro templo interior”… 
qué bien se siente… cuánta Paz… cuánto Amor.

A medida que nos vamos acercando al templo concentrémonos en la cruz. Nuestro ego nos dirá que esa cruz representa “la iglesia”, 
otra vez la religión, pero nosotros le contamos a nuestro ego
 que la cruz también significa “no”;
 significa “eliminar” las cosas que ya no queremos en nuestro Camino. 
Cuando algo no nos gusta, simplemente lo tachamos con una cruz. 
Con esa cruz podríamos taparle la boca a nuestro ego 
para que no nos murmure más al oído cuando no necesitamos escucharlo. 
Con una cruz podríamos desapegarnos 
de todo aquello que “ya no va más”.

Pero además la cruz simboliza equilibrio, y también unidad! 
Las rectas de una cruz se cruzan justo al medio, 
justo en el centro, proporcionando equilibrio. 
Equilibrio y unidad, no es a lo que aspiramos? 
Además la cruz está justo ahí: en medio del Sol! 
Es nuestra guía! Y hacia ella nos dirigimos! 
Al centro del Sol! 
Al centro del Universo para ser Uno con Él!

Y sin darnos cuenta, ya estamos parados en medio del templo, 
un templo pura Luz! Puro Amor! 
No sentimos nuestro cuerpo, nos sentimos tan livianos, 
de pronto nuestro ego dejó de hablar! 
Se quedó fuera, a mitad de Camino, ya no lo tenemos encima! 
Ya estamos listos para ascender! Qué divina aventura! 
Lo miramos amorosamente desde lejos, 
después de todo, él nos acompañó hasta allí.

Y de pronto una cálida Luz nos envuelve… estamos ascendiendo! Flotamos hacia el Sol y ya nada nos detiene! Nos quedaremos allí todo el tiempo posible y somos conscientes de que podremos volver a “ese lugar” todo el tiempo! Ya conocemos el Camino, ya sabemos cómo llegar! La puerta de nuestro templo permanecerá abierta, ya no volverá a cerrarse, y nuestro eguito cada vez se quedará más lejos, le pusimos una cruz delante para cerrarle el paso, no queremos que siga controlando nuestro Caminar.

Desde esa altura, todo se ve TAN pequeño! Es la frecuencia ideal en la que deberíamos vibrar a cada momento. Desde tan alto, simplemente no podemos “lidiar con pequeñeces”

Y al despertar mañana, no olvidemos diseñar nuestra realidad para el resto del día y asomémonos sin temor a nuestro Templo tantas veces como sea posible y por qué no… “necesario”

 Ilve-Bandrui

El Globo Aerostático



Antes de acostarnos, nos sentamos al borde de la cama,
espalda recta, pies descalzos sobre el piso
o bien en medio de la cama en posición de Loto
(piernas cruzadas)

Visualizamos un vórtice de luz verde,
brillante, resplandeciente, iridiscente, suave, cristalino,
maleable y elástico.
Lo observamos delante de nosotros, justo "ahí",
a la altura de nuestro entrecejo.

Luego inhalamos de forma suave pero profunda por la naríz.

De pronto el aire se convierte en esa misma energía “verde”,
la vemos entrar por nuestras fosas nasales
y la sentimos cerca de nuestro paladar,
bajando por la garganta y siguiendo hasta llenar nuestros
pulmones y diafragma.

Una vez hemos llenado la base de nuestros pulmones
y diafragma, retenemos por unos tres tiempos
esa cálida energía verde que no deja de brillar
y refrescar nuestros órganos.

Luego comenzamos a exhalar rítmicamente por la boca,
hundiendo nuestro diafragma hasta vaciarlos,
(pulmones y diafragma)
suavemente, en tres tiempos, sin esfuerzo.

Las inhalaciones y exhalaciones son suaves,
rítmicas y reconfortantes.

Las realizamos unas 5 veces para comenzar.
Con cada inhalación “vemos” entrar
el “aire verde resplandeciente y calido”
y acariciar nuestros órganos respiratorios,

Guiamos su trayectoria controlando
cada pequeño paso de su trayecto.

Al exhalar, nos concentramos en nuestra nuca,
cuello y hombros y sentimos como a medida que
vamos soltando el aire, (“todavía” siempre por la boca )
se van aflojando… relajando… y reconfortando.

Podemos también jugar con esta bola de energía verde
“viéndola” correr lentamente de un hombro al otro
pasando sobre nuestra nuca y cervicales y
sintiendo su masaje
suave y cálido reconfortando la zona,

y sobretodo "por cada órgano o zona
que necesitemos sanar".

Ahora sí! Estamos listos para el paso siguiente!

Podemos continuar en la misma posición
o acostarnos preparándonos para el sueño.

En cambio, si intentamos propiciar una meditación,
seguimos sentados, siempre con la espalda recta
(pero sin forzarla) para mantener nuestra columna
y centros energéticos equilibrados.

Visualizamos el globo aerostático,
siempre delante de nosotros,
listo para que soltemos sus amarras.

Observamos sus colores cálidos y vivos.
Es tan lindo! Nos inunda una gratificante sensación de
alegría, felicidad… Amor.

Pasamos revista a los sucesos de nuestro día.
Sobretodo las situaciones que nos generaron
enojos, o penas.
Discusiones, preocupaciones.

Encerramos en un paquetito, ese enojo de hoy,
en la oficina, o en casa,
y lo ponemos dentro del globo.

Encerramos la angustia profunda que nos produjo
una mala noticia o recuerdo repentino, en otro paquetito
y lo ponemos tambien en el globo.

Hacemos lo mismo con cada sentimiento, recuerdo
o pensamiento que nos causa inarmonía.

Cuando finalizamos de cargar el globo con todo ese peso
que nos sacamos de encima,
soltamos amarras,
y lo vemos alejarse, suavemente, se aleja... asciende…
y lo saludamos alegres, con una sonrisa y
no dejamos de mirarlo
hasta que desaparece en el éter.

Con la vista ahora fija en el cielo,
comienzan a aparecer pensamientos, de cualquier tipo.

Simplemente los vemos pasar hacia un lado.

No luchamos contra ellos, dejamos que se disuelvan
y den paso a otros nuevos por surgir,
pero nosotros nos concentramos en nuestra respiración
nos sentimos increíblemente livianos.

Estamos casi flotando! No sentimos el peso de nuestro cuerpo!
Vamos ascendiendo también!

Todo a nuestro alrededor se ve cada vez sustancialmente
más pequeño y nosotros seguimos flotando
pero esta vez,
dentro de una luz inmensamente blanca y cálida
tan resplandeciente como el Sol.

Qué bien se siente! Cuánta calidez! Cuánto Amor!
Desde aquí arriba… se ve todo tan pequeño…
Todo!,
hasta los sentimientos que nos causaron
tanta pena y dolor el día de hoy se ven y se sienten
casi imperceptibles…

Estamos transmutando!

Estamos trascendiendo...

♥

Nos Vemos en La Foresta



Gracias al autor "desconocido" de esta bella imagen
Ojala pudiera identificarse...

Hasta mañana gente!

Nos vemos "ahí" en medio de la foresta junto al arroyito.

Ése será hoy nuestro último pensamiento antes de dormir!
Debemos seleccionar nuestros pensamientos
sobretodo antes de cerrar los ojos para descansar
puesto que de ellos pueden depender
nuestras próximas 24 horas!


Parémonos ahí nomás... sobre la orillita..
descalzos.. miremos nuestros pies..
con uno de ellos acariciemos el agua fresca...
y sigamos a las aves!!

El Sol está allá... lo ven??
detrás de toda esa maravillosa vegetación...
escuchan la música?? sí! esa!
la que más nos gusta a cada uno...
y caminemos cada vez más livianos..
hasta que nuestro pies ya apenas rocen la hierba fresca...
vamos elevándonos...
ahora vamos a la altura de la copa de los árboles

junto a las aves... vamos hacia el Sol!!

Estamos trascendiendooooo... :-)


Y al despertar mañana,
no olvidemos "diseñar" nuestra propia realidad
para el resto del día!!...

El mundo va a estar como lo veamos nosotros...
ni más ni menos!

Tengan un hermoso día mañana!

:-)
Te esperamos en *Bandrui*: https://www.facebook.com/pages/Bandrui/139101262800339



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