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Febrero 2


Hay mucho para hacer,
pero debes aprender a canalizar tus energías
en la dirección correcta y no malgastarlas
interesándote en muchas actividades.

Es fácil hacer esto,
y aquí es donde la autodisciplina es necesaria.

Tienes que encontrar lo que debes hacer,
luego ir directamente al grano
y no dejarte tentar en hacer ciento y una tareas.

Necesitas variedad y necesitas ser flexible,
pero esto no quiere decir
que tengas que disipar tu energía.

Es mucho mejor aprender a hacer una cosa
y hacerla perfectamente
que complacerte en muchas y hacerlas mal.

Te pido que no te intereses por la mayoría
sino que seas un perfeccionista
en todo lo que emprendas.

Desea siempre aprender y nunca sientas
que conoces todas las respuestas.

Siempre hay algo nuevo a que aprender.

Aprende a hacer perfectamente
lo que sabes que puedes.

Que tus valores sean siempre de los más elevados.

El Alquimista

Según la alquimia, los cuatro elementos
– tierra, aire, agua y fuego –
se combinan misteriosamente para llegar
al mágico producto final llamado vida.

No hay duda de que estamos hechos
de tierra,
aire y agua,
modificados a partir de una forma preliminar,
como el alimento.

Sin embargo no es posible destilar el fuego
que anima a estos materiales sin vida,
porque no es un fuego visible,
ni siquiera un calor metabólico.

Es el fuego de transformación, puro y simple.

Por lo tanto somos la transformación,
los transformadores y los transformados.

Somos nuestro propio alquimista,
encargado de transmutar constantemente
las moléculas sin vida de la encarnación viva
de nosotros mismos.

Ése es el acto más creador y mágico
que podemos realizar.

La maravilla de esta alquimia no tiene límite.
En un momento dado podemos estar leyendo un libro,
digiriendo una comida, fabricando proteínas y encimas,
almacenando información en la memoria,
creciendo, respirando, evaluando el entorno,
cicatrizando una herida, reemplazando células muertas,
alejando los virus, y muchas otras actividades más.

Todas estas transformaciones
suceden en su mayoría sin que nos demos cuenta.

El alquimista en invisible,
trabaja detrás de bambalinas,
y pocos nos interesamos alguna vez
por descubrir de quién se trata.

Su hogar no está en el espacio o el tiempo,
sino en lo eterno, más allá de la memoria.

Siéntese un momento
e imagine que puede ver su vida
como un papiro que se desenrolla
a medida que usted examina más y más
sucesos de su pasado.

Comience a desenrollar el papiro
hasta que vea una escena conocida,
como el día en que le dieron el empleo que tiene ahora.

Véala con claridad y luego vaya más atrás,
por ejemplo a sus días de universidad ,
y continúe haciendo lo mismo
hasta ver imágenes de la escuela secundaria,
la escuela primaria, el jardín infantil.

Visualice tan claramente como pueda
as escenas de cuando era niño,
cuando apenas comenzaba a caminar,
cuando era lactante.

No importa si no aparecen imágenes vívidas;
será suficiente con tener la sensación
de cómo era usted en esas edades.

Ahora regrese al día en que nació
– será pura imaginación –
y luego véase como feto
y después como un conjunto de células
transparentes agrupadas en una bola.

Vea cómo se encoge la bola
hasta reducirse a dos células
y luego a una sola.

Por último, cruce ese punto e imagínese antes de eso,
sin siquiera una célula a la cual adherirse.

Al cruzar este umbral,
observe que su identidad no desaparece.

unque no tenga imágenes a las cuales mirar,
ni cuerpo, usted sigue siendo lo que es en realidad:
una consciencia observadora
que permanece inmutable
aunque las escenas de la vida cambien constantemente.

Ésa es su identidad como consciencia,
un alquimista activo y sabio
que permanece separado,
detrás del drama constante de la transformación.

Ahora trate de imaginar
que ésa consciencia desaparece.

En otras palabras, imagine una época
antes de que usted existiera.

Esto es algo que no puede hacer,
porque el alquimista no está confinado
al reino del tiempo,
donde todos los sucesos comienzan y terminan.

Trate así mismo de avanzar hacia el futuro
e imaginarse el tiempo en que usted ya ha muerto
y ha desaparecido completamente de la Tierra.

Tampoco puede hacerlo.

Al llegar a la final de la memoria,
el sentimiento, las emociones, la imaginación
y las ideas, todavía queda el ser en forma pura,
como un impulso de vida
que fluye constantemente a través
del espejismo de la creación.

Ese flujo ocurre en forma
de transformaciones constantes,
la alquimia de la existencia que se extiende
a todos los mundos y más allá de ellos.

Arturo y La Jarra de Plomo


http://santiagodelrio.wordpress.com ... gracias por la imagen!


Tras abandonar el bosque de Merlín,
el joven Arturo vivió con Sir Ector y su hijo Kay.

Recibió el título de escudero, pero sólo de nombre.

Arturo no tenía familia ni propiedades,
no podía pagar por su ropa y nadie creía
que fuera de familia noble.

A espaldas de Sir Ector, los muchachos de las caballerizas
le lanzaban lodo y las sirvientas murmuraban
que Arturo conocía la magia negra.


Debido a todo eso,
Arturo pasaba la mayor parte del tiempo solo.

Un día se encontraba sentado al borde de un robledal,
mirando fijamente una vieja jarra de plomo,
cuando Kay lo encontró.

“La robaste?”, preguntó Kay con suspicacia.


“No”, contestó Arturo sacudiendo la cabeza.
“La tomé prestada”.


-- “Para qué?”
-- “Alquimia”

Los ojos de Kay se abrieron como platos.
Había oído decir que los magos tenían el poder
de convertir los metales inferiores en oro.


“Aprendiste alquimia?”, preguntó.
Arturo asintió.
“Si puedes transformar el plomo en oro”
dijo Kay conmocionado,
“nuestra familia será la más rica de Inglaterra.
Muéstame”.


Arturo asintió con la cabeza
e hizo una señal a Kay para que se sentara
a su lado sobre el césped.

Sin decir más, comenzó a mirar
fijamente la jarra de plomo.
Al cabo de unos momentos Kay
observó que Arturo tenía los ojos cerrados.
Esperó impaciente pero cuando Arturo abrió los ojos
quince minutos más tarde,
la jarra seguía siendo de plomo.


“Creo que eres un fraude”, dijo Kay furioso.
“La jarra sigue siendo de plomo”.


Arturo no se inmutó.

“Pues claro que sí.
Está allí sólo para recordarme algo.
Soy yo quien está tratando de convertirse en oro.”

El Mago, La Alquimia y El Mundo


www.blog.catholic.net ... gracias por la imagen!

El Mago es el maestro de la alquimia.

La alquimia es transformación.

La búsqueda de la perfección
se inicia a través de la alquimia.

Somos el mundo.

Cuando nos transformemos,
el mundo en el cual vivimos
también se transformará.

Las metas de la búsqueda
--- heroísmo, esperanza, gracia y amor ---
son el legado de lo eterno.

Para reclutar la ayuda del Mago,
debemos ser fuertes en la verdad,
no obstinados en nuestros juicios.

El Mago y El Utero de la Creación



Arturo y Merlín regresaban a casa de un viaje
a través del espeso bosque
que consituía el dominio del Mago.


Como de costumbre,
Arturo estaba mucho más cansado
que Merlín después de estos esfuerzos,
de modo que se acostó debajo de un árbol
para dormir un rato.


Pero no acababa de cerrar los ojos,
cuando sintió que le chuzaban las costillas.


“Qué pasa?”,
refunfuñó medio dormido.
“Déjame dormir”.


Chuzándolo de nuevo con una vara de avellano,
Merlín sacudió la cabeza.


“Necesitas tu fuerza para el último tramo a casa.
Si duermes quedarás agotado.”


“Agotado?
Por eso mismo es que trato de dormir un poco”
respondió Arturo.


“Ah, pero estás mucho más activo cuando duermes

que cuando estás despierto”,
dijo Merlín.


Sabía que esto picaría la curiosidad de Arturo,
quien después de unas cuantas vueltas
sobre el blando césped,
se sentó.


“Qué clase de actividad realizo durante el sueño?
Por qué no soy consciente de ella?,
preguntó.


“Toda clase de actividades”,

replicó Merlín
como quien no quiere la cosa.


“Durante el sueño tu cuerpo físico descansa
y repara sus fuerzas.


En los sueños, tu cuerpo emocional
realiza sus deseos, temores,
esperanzas y fantasías.


Tu cuerpo causal regresa al mundo de la luz,
considerado por algunos como el cielo.


Pero para otras personas,
es la solución repentina a un problema
o una idea que sale de la nada cuando despiertan.


Todas estas son formas de calibrar nuevamente
la compleja coordinación entre todos tus cuerpos.


El acto más creador que podrás emprender jamás

será el de crearte a ti mismo.

Esto ocurre en incontables planos, visibles o invisibles.

Hace acopio de toda la inteligencia del universo

y condensa miles de millones de años de conocimiento
en cada segundo de vida.


“No te das cuenta” dijo Merlín a su pupilo,

“que la historia del universo ha hecho posible

que estemos aquí en este segundo?

Somos los hijos privilegiados de la creación

para quienes todo esto fue hecho.”


Si la fuente verdadera del ser
está en el mundo sutil invisible
y no en el físico, entonces el cuerpo
realmente no está hecho de células.

Estas no son elementos fundamentales de la vida,
como tampoco lo son los átomos y las moléculas
en los cuales se pueden descomponer las células.

El cuerpo está construido sobre abstracciones invisibles
denominadas información y energía ---
las cuales están presentes en el ADN
(Acido Desoxirribonucleico).


Pero el Mago penetra todavía más adentro
del mundo invisible
porque sabe que las creencias más profundas
son las fuerzas creadoras más poderosas.


Nuestro cuerpo físico surgió del impulso de vida
contenido en el ADN.
Sin ese impulso, la información y la energía
son inertes.

Asimismo los pensamientos y las emociones
fluyen hacia el mundo a partir
de los impulsos invisibles
de inteligencia de los cuales está hecho
el más sutil de los cuerpos,
el cuerpo causal.


Según los magos,
la razón por la cual dormimos en la noche
es para poder ordenar todos esos cuerpos
después del esfuerzo que nos representa
estar despiertos y activos.


Pero la actividad más sutil de todas
se realiza en el silencio puro.


La próxima vez que usted note
un momento fugaz de silencio
totalmente carente de pensamientos,
deseos o sentimientos,
no lo considere como un momento de distracción.


Su consciencia se habrá deslizado
por entre las grietas de los cuerpos
físico, emocional, mental y causal.

En el silencio profundo regresamos a la causa última,
al Ser puro.


Allí nos encontramos frente a frente
con el útero de la creación,
la fuente de todo lo que ha sido,
es o será, que es, simplemente,
nuestro propio yo.

Hermes Trimegistro - Las Condiciones de la Obra - IV



Los alquimistas que sólo aplican sus pensamientos

en continuas sublimaciones, destilaciones,

transformaciones y congelaciones;

en extraer de diferentes maneras
los espíritus
y los elixires,
además de muchas otras operaciones

más sutiles que útiles y que se envuelven

en una serie de errores diversos,

esos alquimistas que se martirizan
y atormentan
por sólo placer;
por su propio talento

jamás reflexionarán sobre la simple vía
que reciben de la Naturaleza
y
nunca los iluminará y guiará un rayo de Verdad.

Esta situación demasiado penosa
y trabajosa,
los aleja de la verdad
y les sumerge el espíritu
en apuros
y dificultades, igual a las Sirtes.

La única esperanza que les queda

es buscarse un buen guía y un preceptor fiel

que los saque de estas tinieblas

y los obligue a percibir la pura claridad del sol y de la verdad.


El lenguaje de La Obra Secreta de Hermes Trimegisto, es conciso, cerrado y realmente hermético. El habla de nuestro autor se distingue por una precisión helénica, razón por la cual, el traductor, se ve forzado, a veces, a sacrificar el sentido de la frase con el fin de no deslucir el pensamiento del autor, que nos hace llegar su mensaje desde el siglo XVII.

Hermes Trimegistro - Las Condiciones de la Obra - III



Pedimos que se despojen de sus malas costumbres,
y, en particular,
que procuren desterrar el orgullo,
que consituye la abominación del Cielo
y la puerta del Infierno.
Todos aquellos que se deciden a estudiar
esta doctrina:
que dirijan a Dios ruegos incesantes
multiplique los actos de caridad;
se apeguen poco a las cosas de este mundo;
huyan de la conversación de los otros hombres;
y que se esfuercen por gozar
de una tranquilidad perfecta de espíritu,
a fin de que su mente
pueda razonar más libremente en la soledad.
Y que se apliquen, también,
a valorizar sus esfuerzos,
porque si no son iluminados por un rayo de la luz divina,
jamás penetrarán en los arcanos de la verdad de esta ciencia.

Hermes Trimegistro - Las Condiciones de la Obra - II



No deben en absoluto querer consagrarse

al estudio de esta ciencia

aquellos que ocupan alto puesto

en las funciones públicas y honorarios

ni tampoco los que andan continuamente

lidiando con sus ocupaciones particulares y necesarias.
Esto, porque ella requiere

de la dedicación del hombre entero,

que sea capaz de poseer sólo y exclusivamente a ella.
Y por cierto, una persona no vacila en entregarse
seriamente a asuntos de largo aliento,
cuando tomó el gusto de ellos.

Pués ella hace que desprecie,
como mezquindad,
todo lo que no es ella.

El lenguaje de La Obra Secreta de Hermes Trimegisto, es conciso, cerrado y realmente hermético. El habla de nuestro autor se distingue por una precisión helénica, razón por la cual, el traductor, se ve forzado, a veces, a sacrificar el sentido de la frase con el fin de no deslucir el pensamiento del autor, que nos hace llegar su mensaje desde el siglo XVII.

Hermes Trimegistro - Las Condiciones de la Obra - I


La ciencia de hacer la Piedra Filosofal,
exige un conocimiento perfecto
de las operaciones de la Naturaleza
y del Arte referente a los metales,
su práctica consiste en procurar
os principios de los metales por transformación y,
una vez vueltos estos principios
más perfectos de lo que eran anteriormente,
reunirlos de nuevo, a fin de que,
de esta unión resulte una medicina universal
(simultáneamente) muy apropiada y eficacísima
para el perfeccionamiento de los metales imperfectos;
consiste, además, su práctica,
en proporcionar salud al cuerpo afectado
por cualquier tipo de enfermedad.

El lenguaje de La Obra Secreta de Hermes Trimegisto, es conciso, cerrado y realmente hermético. El habla de nuestro autor se distingue por una precisión helénica, razón por la cual, el traductor, se ve forzado, a veces, a sacrificar el sentido de la frase con el fin de no deslucir el pensamiento del autor, que nos hace llegar su mensaje desde el siglo XVII.


Hermes Trimegistro - Exhortacion - II




El conocimiento y la luz de esta ciencia
son un don de Dios que él revela a quién le place,

por una gracia especial.
Por consiguiente,

quien no tenga el corazón puro,
que no se entregue a este estudio,

así como tampoco aquel

que no se haya desprendido del apego

a las cosas de este mundo
y de todo deseo culpable

y no se haya consagrado eternamente a Dios.


El lenguaje de La Obra Secreta de Hermes Trimegisto, es conciso, cerrado y realmente hermético. El habla de nuestro autor se distingue por una precisión helénica, razón por la cual, el traductor, se ve forzado, a veces, a sacrificar el sentido de la frase con el fin de no deslucir el pensamiento del autor, que nos hace llegar su mensaje desde el siglo XVII.

Hermes Trimegistro - Exhortacion - I



El comienzo de esta Ciencia divina,
consiste en el temor y el respeto a Dios,
mientras que su fin reside en la caridad y el respeto al prójimo.
La mina de oro que ella hace que descubramos
debe ser empleada en donaciones
para los templos y los establecimientos hospitalarios
(xenodochiis)
y para costear misas a fin de que Dios
sea homenajeado por toda la generosidad
que tiene para nosotros.
Debemos, también,
usar ese manantial abundantísimo
para socorrer a nuestra patria
cuando ella es vícitima de alguna calamidad pública,
para rescatar prisioneros y cautivos
y aliviar la miseria de los pobres.


El lenguaje de La Obra Secreta de Hermes Trimegisto, es conciso, cerrado y realmente hermético. El habla de nuestro autor se distingue por una precisión helénica, razón por la cual, el traductor, se ve forzado, a veces, a sacrificar el sentido de la frase con el fin de no deslucir el pensamiento del autor, que nos hace llegar su mensaje desde el siglo XVII.

Qué Es la Alquimia?



Pues bien, la Alquimia es una voz derivada de Al,
fuego o el dios y patriarca, y de Chemi, del griego chemeia,
de chumos (zumo), mezcla de jugos ó Kham,
voz egipcia sinónima de Akâza
–bajo otro aspecto Kundalini-,
la electricidad oculta,
el alkahest de los alquimistas en cierto sentido,
o el disolvente universal;
la misma Anima Mundi en el plano superior,
como la Luz Astral en el inferior;
la sutil, supersensible esencia espiritual
que llena y penetra
todo el espacio;
la sustancia viva primordial.

La cuna de la Alquimia
debe buscarse en los tiempos más remotos,

ha sido el estudio favorito de reyes y sacerdotes,
y como lo dice el nombre,
es la química de la Naturaleza,

es decir, la química Natural...

¿Qué estudia entonces la Alquimia?

La Alquimia trata de las fuerzas más sutiles de la Naturaleza
y de las diversas condiciones en que aquéllas obran.

Pretendiendo bajo el velo del lenguaje,
más o menos artificial,
comunicar a los no iniciados
la porción del Mysterium Mágnum
que puede ponerse con seguridad
en manos de un mundo de Egos, es decir, de un mundo egoísta.


No hay sino un solo objetivo de la Alquimia, q
que es el transmutar en oro puro los metales groseros.

Con todo, respecto a lo que en realidad es aquel oro,
muy poca gente lo sabe con exactitud...


¿Quiénes son los Alquimistas?

Alguna gente, dijéramos, la gran mayoría,
ha acusado a los alquimistas de charlatanes e impostores.

Con toda seguridad, hombres como Rogerio Bacón,
Cornelio Agrippa, Enrique Kunrath y el árabe Geber
(el primero que introdujo en Europa
algunos secretos de la química),
difícilmente pueden ser calificados de impostores
y muchos menos de locos, por el contrario,
fueron capaces de penetrar tan adentro
en las secretas operaciones
de la Naturaleza en una determinada dirección
y deben, por ende,
haber tenido buenas razones para estudiar,
practicar y llegar a ser Alquimistas.


Muchos de los Alquimistas
han trabajado teniendo la convicción de lograr su objetivo,
con incansable paciencia y pureza de corazón,
cosa que los verdaderos alquimistas
recomiendan muy encarecidamente
como principales requisitos
para el buen éxito de sus operaciones.


Los procedimientos alquímicos
pueden ser utilizados con éxito
únicamente por aquellos que son alquimistas de nacimiento
o por educación.


La verdadera Alquimia
es un ejercicio del mágico poder
de la libre voluntad espiritual del hombre,
y por esta razón no puede ser practicada
sino por aquel que ha renacido en espíritu...




Bandrui

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