El Dichoso Niño

El que está en el reino de Dios, es quien se ha convertido en niño,
pero bien despierto, sin que lo puedan manipular ahora.

Cada niño lleva dentro a Dios al nacer, pero nuestros esfuerzos
por moldearlo, hacen que convirtamos a Dios en un demonio.

Si ves a un niño, verás el egoísmo en foma pura.
Sólo es capaz de pensar en sí mismo, pero es natural que sea así.

El egoísmo del niño es cosa divina, pues necesita toda su energía
concentrada dentro de él.

Nosotros intetamos cambiarlo y estropeamos los planes de Dios en él.
Estropeamos su espontaneidad introduciendo en él los miedos.
El miedo hace al niño mentir y amoldarse por no perder 
la aprobación de los padres.

Deja al niño ser todo lo egoísta que quiera. El niño sólo piensa
en darse placer a sí mismo y, poco a poco va descubriendo 
el exterior, y con él. el placer refinado de extender su placer
a los otros.

Su creatividad se muestra destrozando todo por curiosidad.
Le gustan el movimiento y el ruido.

El conflicto entra porque no coincide lo que le gusta al niño
con lo que les gusta a los padres.

El niño tiene que crecer, poco a poco, descubriendo las cosas
por sí mismo y a su tiempo.

El niño ha de hartarse antes de chocolate antes de ofrecerlo.
Si te empeñas en que lo comparta con su hermanito,
odiará al hermanito.

En realidad a todos los niveles, lo que llamamos caridad
y altruismo no es más que un egoísmo refinado.

Nos damos gusto dando gusto a los demás,
porque cada uno se busca a sí mismo.

Así somos todos. Les ponemos nombres muy liberales
a las cosas que no lo son, aunque tengan su explicación
y su razón.

Tendremos que aprender a llamar a las cosas por su nombres
para no engañarnos.

Cada uno va buscándose a sí mismo, porque 
si no nos encontramos a nosotros mismos,
no podremos salir hacia los demás.

Si yo quiero cambiarme a mi mismo
tendrá que ser a base a la comprensión,
intuición, consciencia, tolerancia,
sin violencia.

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Bandrui

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