PAZ MENTAL

Una acción, para ser perfecta, no debe causar perjuicio a nadie, incluso a uno mismo. Antes de hacer algo, considera el efecto que producirá en tu mente. Pregúntate si te producirá ansiedad. Al turbar la mente de otra persona, acaso no te inquietas tu también? Tus acciones deben ser totalmente inofensivas y, a la vez, deben acarrearle beneficio a alguien. Entonces serán perfectas.
Es frecuente que tu mente pierda la calma porque de continuo las olas agitan su superficie. Algo la inquieta. Incluso, si no padeces problemas en tu vida, tú te preocupas: “cómo es posible que no tenga ningún problema?”. Aparentemente siempre hay un tornillo suelto en nuestra mente, que no le permite estar en calma, despejada, juiciosa.
La mente se inquieta por los pensamientos. Todo lo que ves u oyes a través de éstas puertas de los sentidos se convierte en formas de pensamiento, que influyen sobre ella de manera directa. Esto no te perturba a menos que conviertas lo que viste en un pensamiento almacenado con anterioridad. “Sé que es una manzana. Recuerdo a aquella persona que al darme una manzana en cierta ocasión me alegró mucho” Del pensamiento de la manzana, pasaste a la persona que te la dio, tal vez la misma que después se convirtió en tu enemigo.
Todos los problemas mentales, las preocupaciones y las ansiedades tienen un solo origen, el egoísmo. No es cierto que las desilusiones producen ansiedad? Y cuál es la causa de las desilusiones? Las ilusiones. Si careces de ilusiones, tampoco sufrirás desilusiones. Pero, es posible vivir sin ilusiones? Repito, sólo las ilusiones egoístas causan infelicidad. De ésta manera, lograrás mantener tu tranquilidad. Ni la pierdes ni la obtienes, lo que afecta a tu mente es la dualidad: placer, dolor; ganancia, pérdida; elogios, censura. Si eres capaz de alejar a tu mente de toda dualidad, podrás tener ideas y realizar acciones pero éstas no te conmoverán. Al parecer, todas las religiones enseñan que debemos obrar siempre en beneficio de los demás. Esa actitud mantiene la mente en calma y despejada.
Quizás quieras edificar un templo o un colegio hermoso. Pero si se oculta un pequeño motivo egoísta detrás de tu deseo, fácilmente te sentirás desilusionado en infeliz. Grandes actos de caridad pero muy poco agradecimiento--- quizá tan sólo se trate de fama y renombre---“Oh! Fulano de tal construyó ésta iglesia”. Tu buscas elogios y publicidad y si no los obtienes te preocupas.
El problema principal es la preocupación. Pregúntate a ti mismo “acaso esto inquietará mi mente”? Pon a prueba todos tus deseos y acciones, tal como se hace con una piedra en la cual se restriega el oro para conocer cuán puro es. Por el color se identifican los kilates. A esa piedra se la llama jaspe o piedra de toque. Pregúntate si va alterar tu paz. No? Entonces, adelante! Pero si existe la posibilidad de que sea alterada, detente!
Todas instrucciones y mandamientos religiosos tienen como finalidad ayudarte a mantener la paz. Si me preguntaras acerca de mi técnica, te respondería que es la siguiente: Hagas lo que hicieres, no pierdas tu paz. Come, bebe, habla, traba amistades, lleva a cabo cuánto desees, pero pregúntate primero: Acaso alterará mi paz hoy mañana o después? Si no sabes la respuesta, pruébalo. Más en el momento en que sientas que algo está comenzando a robarte tu paz, rápidamente abre la puerta y explica: “Señor, creía que podría conservar mi paz incluso con usted, pero mi paz se altera. Por favor, la puerta está abierta, puede retirarse de inmediato?”
Si pierdes tu paz, no podrás a ayudar a nadie, ni podrás ayudarte a ti mismo. Un aspirante espiritual se asemeja a un árbol que necesita un cerco a su alrededor para protegerlo mientras crece. Con facilidad se inquieta y perturba. Al madurar se convierte en un árbol grande, fuerte, con frutos y sombra para todos. Madura plenamente y nada lo afecta. De la misma manera tú debes conocer los límites de tu resistencia y evitar lo que pueda robarte tu paz mental.

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Bandrui

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